Brillo de la Imagen

Nitidez y definición de los bordes

Ganancia de puntos y consistencia del color

Brillo de la imagen

Espacio del color

Secado instantáneo de la imagen

Inalterabilidad ante la luz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchos son los que opinan que la clave de la calidad de la impresión offset reside en tener un aspecto brillante. Esta afirmación no es del todo cierta, ya que lo que realmente es importante es la uniformidad de ese brillo. Por ejemplo, muchas revistas y folletos de empresas tienen cubiertas barnizadas para dar una sensación de alta calidad, aunque se podrían utilizar tanto barnices brillantes como mates. Por lo tanto, más que el brillo de la superficie del acabado, el tema más importante es la uniformidad del mismo.

La tinta de impresión digital ElectroInk que utilizamos, proporciona al producto impreso un acabado con una gran uniformidad que complementa el del soporte subyacente a la perfección, independientemente de si el soporte es un papel estucado brillante o un papel mate rugoso. Esta característica es un rasgo muy importante a lo largo del proceso de la tecnología de nuestra imprenta digital. Es muy diferente de las impresoras y copiadoras xerográficas de tóner seco, que producen imágenes que tienen el mismo brillo sin tener en cuenta el tipo de papel en el que están impresas, y la desventaja es que tienen niveles de brillos variables entre las áreas de sombra (por ejemplo, con una fuerte cobertura del tóner) y las áreas más iluminadas (con muy poca o ninguna cobertura del tóner).

Las imágenes de la tinta de impresión digital ElectroInk reproducen el brillo del soporte de impresión subyacente, ya sea rugoso, mate o muy brillante, tal como ocurre en la impresión offset convencional. Los soportes de papel tienen una rugosidad superficial típica cuya altura puede estar entre 1 y 10 micrones. El grosor de la capa de la tinta de impresión digital ElectroInk es tan sólo de aproximadamente un micrón, por lo que puede reproducir las 'colinas y valles' de la textura superficial del soporte, en lugar de rellenarlas. El resultado es que no se producen grandes variaciones en lo que respecta al brillo entre las áreas de la imagen entintadas y el propio soporte del papel.

Incluso el tóner xerográfico en color más fino del mercado está limitado a un tamaño de partícula que no puede ser inferior a 7 ó 9 micrones, ya que de otro modo sería demasiado fino para poder controlarla y formaría una nube de polvo en suspensión. Dado que las partículas del polvo tóner son tan grandes, pueden crear imágenes gruesas que de ningún modo pueden igualar la rugosidad superficial del papel. En consecuencia, las imágenes del polvo tóner tienen un brillo particular que contrasta con el brillo del papel. Esta ausencia de uniformidad en el brillo se percibe como impresión de baja calidad.

 

 

 

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